En la lista de cualquier persona que visite Vietnam estoy seguro de que aparecerá Sa Pa entre los 3 primeros nombres. Pues si quieren un consejo, vayan a otro lugar.
Sa Pa es el sitio con menos identidad que encontrarán en la zona. No tiene nada interesante que ver. Se trata de un sin fin de hoteles, puestos de comida y de café hechos a medida para el turista.
Luces de neón en cada establecimiento, locales con música internacional (de hace varias décadas) a todo volumen, pero vacíos, con chicas vietnamitas invitándote a entrar aunque tu indumentaria sea un pantalón del equipo de fútbol de hanoi y unas tristes chanclas del baño que te dejan aquí por cortesía para que no cojas hongos.
Si caminas por la noche y te da por mirar al cielo, sorpresa, no verás ni una estrella. No tiene ninguna esencia, la ha perdido en algún punto en el que descubrieron que el verdadero futuro estaba en ser escaparate para la gente que viene en busqueda del verdadero Vietnam.
La profunda rabia la sentí al pasear por el lado del valle que estaba plagado de arrozales. En un momento de cansancio giré la vista hacia la cara norte de la quebrada, la que limita con china y que imagino que por su posición y topografía no puede ser cultivada, y me di cuenta de que estaban transformando todo ese gran paisaje natural (sin arrozales) para convertirlo en butaca de primera clase hacia la deseada estampa que todos queremos almacenar en nuestro móvil para, una vez tomada, no volver a abrirla nunca más. Rabia se queda corto.
Si tienen la ocasión, visiten otro lugar.
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